Se trata de un antiguo árbol de molle que tiene más de un siglo de historia y está considerado parte del patrimonio cultural e histórico de Panzaleo. Antiguamente, las comunidades cercanas no contaban con cementerios propios y debían trasladar a sus difuntos hasta el cementerio central de Panzaleo.
Durante ese largo recorrido, familiares y acompañantes hacían una parada bajo la sombra de este gran árbol para descansar, rezar por el alma del fallecido y continuar el camino. Por esa razón comenzó a conocerse como «El Molle de las Almas».
Las leyendas
Los habitantes del sector cuentan varias historias alrededor del árbol. Una de las más conocidas dice que cuando alguien intentó cortarlo, del tronco brotó una sustancia roja similar a sangre, interpretada por muchos como una señal de que el árbol debía permanecer en pie.
También existe la creencia popular de que las almas de quienes descansaron allí protegían a los viajeros que transitaban por el sector.
